Pintxos, la cocina que se hizo pequeña.
Los "pintxos" o lo que se llama en la actualidad "cocina en miniatura", surge de la necesidad en la demanda que, del bocado rápido nada reñido con la calidad, tiene el cada vez más exigente cliente.
Aunque, de esta premisa básica, el pintxo da el salto para convertirse en auténtico arte que combina técnica, método y fantasía, en la elaboración de nuevos y sorprendentes platos con unas dimensiones reducidas. Pero estos diminutos tamaños que, por lo general, acompañan a una charla y a un buen vaso de txakoli, de nuestro buen Rioja Alavesa, no pierden en ningún momento lo q ue, por sus dimensiones se pudiera esperar, si no que adquieren su esencia y fuerza del mismo hecho que el tamaño proporciona.
Esta pequeñas delicias ofrecen multitud de posibilidades, concepciones versionadas de una misma inspiración concebidas de forma tal que, cada una de ellas se convierte en un fin en si mismo. En toda Euskadi se pueden encontrar establecimientos que, en sus barras, concentran arte en cada plato, creación, multitud de formas y sabores que deleitarán el paladar más dificil.
En cualquiera de los supuestos, sea cual sea la procedencia de los mismos, estos productos hacen de la cocina vasca algo consustancial e inherente a la cultura. La gastronomía por estos pagos es algo que existe unido, de manera indisoluble, a la idiosincrasia de los vascos. |